Señor Presidente:
El conflicto del Próximo Oriente se agrava de día en día y toma
proporciones alarmantes. Por un incidente menor, la captura de tres
soldados israelíes, Israel ha desencadenado unas represalias
desproporcionadas, matando decenas de palestinos y libaneses y
destruyendo las infraestructuras. Los soldados prisioneros,
probablemente vivos todavía, corren el riesgo de morir durante los
bombardeos o por represalias. Lo razonable hubiera sido resolver estos
casos sin utilizar la fuerza. Desgraciadamente, la reacción brutal e
inapropiada ha causado la muerte de muchos inocentes y ahondado más el
foso que separa a unos y a otros.
El Estado hebreo tiene en sus cárceles hasta hoy a miles de prisioneros
tanto palestinos como libaneses y no consiente en soltarlos; ¿por qué
exige pues la liberación de sus tres soldados agrediendo a sus vecinos?.
Los derechos del hombre son, nos parece, un valor universal que cada ser
humano sensato y escrupuloso debe respetar.
Señor Presidente:
Su país, los Estados Unidos de América, gran potencia y miembro
influyente del Consejo de Seguridad, ganaría obrando eficaz y seriamente
en favor de la paz en esta región atormentada por un conflicto
interminable. Sin embargo su posición en favor de Israel no arregla las
cosas. Este país nunca ha respetado las resoluciones internacionales, la
242, 338, 425 etc. y vista la impunidad de la que goza se siente
estimulada a no aplicarlas. Al comienzo del conflicto en 1948, la
resolución 194 pedía el regreso de los refugiados palestinos. Esto no se
cumplió. Después, en 1967, fue la ocupación de los territorios y, a
pesar de las resoluciones del Consejo de Seguridad, los acuerdos de Oslo
y la "hoja de ruta" del cuarteto, los territorios todavía no han sido
evacuados, ¡39 años después!
Conviene señalar que la Carta de las Naciones Unidas, en uno de sus
artículos, autoriza la resistencia frente a la ocupación; sus ilustres
predecesores, los presidentes Wilson y Roosevelt, han predicado la
libertad a los paises ocupados, colonizados.
Señor Presidente:
Recuerde un cierto 4 de julio de 1776, cuando el pueblo americano
proclamó la independencia. La libertad es un valor universal que merece
ser reconocido por todos.
Es impensable que por tres prisioneros, se permita matar centenares de
personas y causar daños materiales considerables.
Israel ha atacado Gaza, después el Líbano y amenaza a otros paises; toda
la región corre un gran peligro y existe el riesgo de estallido general,
como si el horror cotidiano de Irak no fuese suficiente.
Acuérdese del 1 de septiembre de 1939, cuando los ataques salvajes de un
país degeneraron en conflicto regional y luego planetario.
Más allá de los meandros de la política, hay un Rubicón que no se puede
pasar, el de la conciencia humana y el temor de Dios.
Señor Presidente:
Inquietos y preocupados por lo que pasa en esta región que sufre de la
violencia, le exortamos a que utilice su influencia para devolver la
calma y a que obre con seriedad y eficacia en favor de la paz.
Nos permitimos también hacerle algunas modestas proposiciones:
- Alto el fuego inmediato, para evitar en los dos lados más pérdidas de
vidas humanas y de daños materiales.
- Intercambio de prisioneros de una y otra parte.
- Volver a lanzar el proceso de paz sobre la base de las resoluciones
del Consejo de Seguridad y de la "hoja de ruta" del cuarteto.
El Próximo Oriente debe acabar su larga tragedia. Los pueblos de esta
región tienen necesidad de paz, de seguridad y de bienestar.
Quiera Dios dar a todos sabiduría y valor para conseguirlo.
Said HADJALI y Lakhdar OUMOUSSA (dos ciudadanos del mundo)